Apenas llegamos, los niños ya estaban en sus respectivas aulas, y cuando nosotros entramos se emocionaron más de lo que estaban, por lo que tuvimos que calmarlos, pues estaban haciendo mucha bulla. Empezamos con una oración dirigida y preparada por Karen y en ese momento empecé a sentir con la iglesia, puesto que estábamos dejando la clase y su desarrollo en las manos de Dios. Como ya habíamos planificado y organizado nuestras actividades con anterioridad, empezamos nuestra clase, sobre 5 frutas y varios colores, en la cuál notábamos que no todos los niños participaban, pues parecían ser tímidos, o se veían tristes, por lo que opté por hablar con algunos niños personalmente, uno de ellos es Kenedy, quien me contó que de grande quería ser futbolista y jugar en el Real Madrid junto a su ídolo Cristiano, por lo que le dije que siga jugando fútbol y tenga fe en que lograra cumplir su sueño. (él me regaló un pedazo de keke que había recibido por parte de los de 4° B, este gesto me gustó mucho pues ahora se que ya me tiene confianza y sabe que puede contar conmigo si es que se siente mal o quiere simplemente conversar.
Luego de enseñarles un poco sobre el tema, y nos dirigimos hacia el patio trasero, en donde para nuestra mala suerte los niños se comenzaron a distraerse, por lo que tuvimos que llamarles la atención, fue en ese momento que empecé a conocerme, aceptarme y superarme, ya que supe que a veces tenía una personalidad muy estricta, y tuve que aceptar esa parte de mí pues hay veces donde tienes que comportarte de esa manera. Los juegos realizados se basaron en juegos con pelota, pues eso les gustaba más a los chicos.
Durante estos minutos de juego muchos de los niños no nos obedecían, entonces conversamos con ellos, con el fin de crecer en personalidad, aprendiendo los valores. Sinceramente todos nos portamos como verdaderos líderes con inspiración, pues lo que nos motivó a seguir enseñando a pesar de las dificultades, fue el recordar que no estamos haciendo cualquier cosa, sino la ciudad de Dios. En todos los juegos nos las arreglamos para que saliera lo mejor que se pudiera hacer mediante el trabajo en comunidad entre nosotros y la ayuda de una ex-alumna llamada Valeria Arango, gracias a ella se logró cumplir con toda nuestra planificación.
Finalmente al igual que en el anterior sábado, analizamos nuestras clases en forma grupal, en donde me volví a comprometerme a esforzarme, pero esta vez en venir todos los sábados, posibles y no falta solamente por excusas.
Cuando nos íbamos les repartimos frugos de durazno a cada uno de ellos e hicimos un último repaso acerca de lo visto en clase, y finalmente todos nos despedimos diciendo bye. Ya después de eso tuvimos como una hora para poder jugar con los niños, en donde de nuevo fui a inicial, y jugué con David, le hice preguntas, en las cuales me respondió resumiendo todo que su papá iba a inaugurar un restaurante en su casa, también conocí a Rodrigo, que tiene 2 años, y conversando con el me dijo que le gustaba armar cosas, y cuando le enseñe a armar una pirámide se emocionó y me dijo gracias...
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