Este día fue un gran día, en el camino de ida hacia el colegio Santa Rosa de Llanavilla me encontraba muy emocionado pues iba a hacer algo que nunca había echo, pero apenas llegamos y entré al colegio, me sentí asombrado, pues era un colegio muy pequeño, que se encontraba en malas condiciones. Ves todo desgastado, pequeñas aulas, muchos perros dentro de él y no veías nada de zonas verdes, pero aún así seguí emocionado y no deje que nada de eso me perturbara. Nos recibieron de manera ordenada se puede decir, pues la directora era muy estricta y hablaba fuerte para que le hicieran caso.
Luego nos presentamos y les explicamos de una mejor manera que era lo que íbamos a hacer y por cuanto tiempo, seguidamente nos comenzamos a separar por nuestros respectivos grupos obviamente con el grupo de niños a los que les enseñaríamos ingles, antes que nada dimos gracias a Dios y rezamos un Padre nuestro, y ahí es donde comencé a sentir con la iglesia, pues ya estábamos empezando a realizar un proyecto de importancia global que los ayudaría a cada uno de ellos.
Nos dirigimos a nuestro salón y como ya habíamos organizado nuestras actividades empezamos charlando un poco con los niños, diciendo nuestros nombres y haciendo una dinámica de lanzar una pelota a un niño para que este se presentara y este le lanzaba a otro, hasta que ya todos lo hayan echo, pero en ese instante me di cuenta de que había un niño que se llamaba Carlos el cuál se tapaba y se le notaba muy triste y aburrido, entonces me interese en saber su historia, y comencé a hablar con él de ves en cuando, con el fin de animarlo. Había otro chico más que se llamaba Ignacio que me gustó su manera de hablar, además participaba constantemente, y me dio gusto verlo así, es por esto que también quiero conocerlo más.
Después repartimos encuestas previamente preparadas para medir su capacidad de hablar inglés, y me dí cuenta que les costaba escribir y entender preguntas, así mismo era muy tímidos como para pedirnos ayuda, pero felizmente más tarde todos comenzamos a agarrar confianza, mediante un juego que tuvimos que improvisar pero fue muy eficaz, era el juego de Simón dice, solo que lo realizamos en ingles, al principio no lo entendían, pero comenzaron a hacerlo, y les logramos sacar una primera sonrisa a todos ellos, en este juego yo y Elías lideramos con inspiración pues logramos como ya dije verlos contentos y alegres, además de motivarlos a aprender esta lengua. Ya para terminar la clase, les explicamos lo que haríamos el siguiente sábado.
Acabó la clase y todo mi salón se movilizó a la parte trasera del colegio, en donde tuvimos un pequeño trabajo en comunidad en donde compartimos experiencias vividas e ideas respecto a las clases. En este momento, en mi turno de hablar, me comprometí a esforzarme más el siguiente sábado para dar lo mejor de mí mismo. Después de este momento de compartir, nos dirigimos de nuevo con los niños para estar nuestra última media hora jugando con ellos.
Yo me dirigí al salón de inicial, pues quería ver a los niños pequeños, y para mi sorpresa encontré a uno que se parecía mucho a uno de mis primos, se llamaba David, entonces empecé a jugar con él con los animales de juguete que habían y bloques que tenía y también con su globo. Para mi sorpresa cada pregunta que yo le hacía en me la respondía rápidamente y con mucha seguridad, lo que me llamó mucho la atención, cuando vi que se reía comencé a darme cuenta que a pesar de que estos niños no tienen todo lo que quisieran tener, al igual que todos pueden ser felices. Y no les interesa saber lo que piensan sobre ellos, simplemente son alegres, pues encuentran la manera de divertirse, y así sonreír, lo cuál a mi también me sacó una sonrisa. El objetivo de conocerme, aceptarme y superarme, lo cumplí, ya que me dí cuenta que yo no me comportaba como antes lo hacía, sino que a mi me gustan sonreír y sacar sonrisas :).
Finalmente nos dirigimos al bus en donde todos hablamos sobre este hermoso día, y creo que todos al igual que yo están impaciente para que sea sábado de nuevo. En el transcurso del viaje reflexione sobre mis actos y me di cuenta que busqué la verdad y actué con coherencia, pues no decía cosas que podían herir los sentimientos de los niños, sino más bien lo contrario.



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